BIO

Carlos Salmone, Luthier, guitarrista. Hijo de don Pascual Salmone (1907-1975)

Reconocido como uno de los más finos constructores de guitarra argentinos ha dedicado gran parte su vida a la creación de grandes guitarras inspirado por una vocación que nació a los 7 años cuando su padre lo llevo a visitar el taller de un luthier.

Debió transcurrir el tiempo; hasta la década del ’70, para que Carlos Salmone finalmente dejara su oficio de finísimo relojero para abrazar su gran pasión, la luthería. Pasión que dormía en su interior desde su infancia. Su esposa Hilda Orrico (multipremiada escultora argentina), fue quién lo alentó a tomar su verdadera vocación: la de construir guitarras. Salmone suele recordar: “…Hilda empujándome a la luthería, completó mi vida.” Desde entonces, sus instrumentos recorren el mundo en manos de reconocidos artistas.

Desde entonces, sigue un camino de constante investigación y crecimiento que lo lleva a superarse en cada uno de sus trabajos. Su compromiso con la creación de instrumentos cada vez mejores le ha valido elogios de artistas famosos y de sus colegas. Cada guitarra de Salmone supera a la anterior.

Ha tenido el honor y el reconocimiento que Robert Ruck (el gran luthier norteamericano) lo invitara a compartir trabajo y capacitación en su taller en U.S.A. Salmone recuerda y atesora esa experiencia como una de las mas enriquecedora en su carrera. “Que un monstruo como Ruck se haya fijado en mis guitarras y me haya invitado a aprender y a trabajar con él ha sido un regalo del cielo!” dice.

El taller de Salmone está en su casa de siempre. Allí construye sus guitarras. Allí trabaja. Solo. Sin ayudantes. Si alguien pregunta por qué, Salmone responderá: -¿Sabe que pasa mi amigo? Mis guitarras son piezas únicas. Llevo mas de 500 construidas y sólo mis manos han tocado esas maderas. Quien encarga un instrumento, está ofreciendo una muestra de confianza. Entregar una guitarra sabiendo que otras manos la tocaron antes que su dueño, sería deshonrar esa confianza. No podría hacerlo.

Otra anécdota que define al personaje. Consultado por qué no vende una guitarra que tiene en su casa, Salmone dice: “En el 2008 estaba terminada, lista para entregarla a un cliente de Europa. Un músico (amigo del alma) que estaba a punto de grabar su disco la escuchó sonar y me pidió usarla en la grabación. Era un amigo, no podía decir que no. Luego de 3 o 4 días la guitarra volvió. Impecable como salió. Y aquí está para que toquen los amigos que me visitan. No podía entregar una guitarra que ya había sido usada. El cliente no tendría forma de notarlo, nunca lo sabría… pero yo sí. Entonces le hice otra.”

Las Salmone son Guitarras Finas de Concierto y están hechas con una habilidad que cumple con los más altos estándares. Las técnicas empleadas en la construcción, el perfil de la caja, el diseño del mástil, la pala y el ensamble de la tapa son todos propios y han ido evolucionando en el transcurso de su carrera.

En su búsqueda por materiales perfectos, Carlos viajó a Alemania a conseguir el mejor Pino Abeto de la Selva Negra. Compró madera de un picea abies de 230 años, excelente pino abeto que utiliza para las tapas de las guitarras. También usa Cedro Rojo Canadiense (red cedar). Para aros y fondo utiliza Nogal italiano, Jacarandá de la India, Palisandro de Madagascar y un gran stock de viejo Jacarandá de Bahía, lo que le da las mejores opciones a los clientes.

Carlos experimenta con la construcción de guitarras de manera constante. Así fue que desarrolló el enrejado de refuerzos en el interior de la tapa. Una fina capa de madera balsa ubicada bajo la tapa crea una membrana altamente sensible. Los mástiles son reforzados con fibra de carbono. Mara Boliviana (swietenia microphylla) y Granadillo de Honduras de alta calidad se utilizan en el mástil y la pala, los cuales están hechos de una sola pieza. En el acabado de la tapa, aplica Shellac, una laca francesa de alta calidad. El fondo y los aros son terminados con un poliuretano italiano, que proporciona un lustre fino y resistente al uso.

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